28 enero 2026

Las 5 preguntas que todo líder debe hacerse antes de tomar una decisión

Vivimos en un mundo donde decidimos constantemente: desde qué correo responder primero hasta qué prioridades establecer para el trimestre. Según estudios de Harvard, un adulto medio toma entre 33.000 y 35.000 decisiones cada día — muchas de ellas sin siquiera ser conscientes. Esto no es solo una curiosidad estadística; es una señal de cómo la presión diaria puede arrastrarnos a tomar decisiones en automático.

 

Esa automatización de la decisión no es necesariamente eficiencia: muchas veces es agotamiento disfrazado de hábito. Y en el contexto laboral actual —con cambios rápidos, tecnología omnipresente y expectativas altas—, sentir que “nos falta energía para decidir bien” es algo que casi todos reconocemos.

 

Es aquí donde entra el concepto de #ProponteUnComienzo en EUDE: no es reiniciar el año perfecto, es replantear cómo decides y lideras, empezando desde la intención, no desde la inercia.

 

A medida que avanzamos en 2026, el liderazgo está cambiando. Ya no se trata solo de tomar decisiones rápidas; se trata de tomar decisiones con propósito. Lo que antes era “estar ocupado” ahora se cuestiona como una falsa señal de productividad. Lo que antes se premió como rapidez ahora se equilibra con claridad. Porque un equipo bien liderado no necesita más comandos; necesita criterio, foco y coherencia.

 

Vamos a ver 5 preguntas clave que todo líder debería hacerse antes de decidir — no solo para decidir mejor, sino para liderar mejor en este nuevo contexto.

 

1) ¿Esta decisión es realmente mía como líder?

 

Hace no tanto tiempo, el liderazgo significaba decidir todo y rápido. El “líder” era el que tenía todas las respuestas y supervisaba cada detalle. Hoy, el liderazgo efectivo está más cerca de saber qué decidir tú, qué delegar y cómo empoderar al equipo para decidir bien también.

 

Si conviertes cada decisión en tuya, no solo te saturas, también limitas la capacidad de tu equipo. Preguntarte si esta decisión debería ser tu responsabilidad ayuda a reducir ruido y a construir confianza.

 

2) ¿Qué pasa si no decido ahora?

 

En el pasado, muchas organizaciones luchaban contra la “parálisis por análisis” — no decidir por miedo a equivocarse. En 2026, enfrentamos otra trampa: la decisión impulsiva por miedo a perder velocidad.

 

Antes de decir “sí” o “no”, pregúntate: ¿Cuál es el costo real de no decidir ahora? Si la respuesta es baja, plantéate si esta decisión merece tu energía ahora o puede esperar a tener más contexto o datos.

 

Una decisión bien situada vale más que una reacción inmediata.

 

3) ¿Es una decisión reversible o irreversible?

 

Esta pregunta es una de las más poderosas para reducir desgaste mental y evitar la fatiga por decisión. En el liderazgo tradicional, todo se trataba de no fallar. Eso generaba muchas dudas internas. Hoy, se trata de diferenciar lo que puede ajustarse luego de lo que no puede.

 

Decisiones reversibles: – Pueden probarse y corregirse. – No comprometen recursos críticos. – Permiten aprendizaje rápido.

 

Decisiones irreversibles: – Afectan cultura, estrategia o estructura. – Requieren más contraste y deliberación profunda.

 

Con esto en mente, puedes asignar tu atención donde realmente importa.

 

4) ¿Estoy decidiendo con datos o con cansancio?

 

La ciencia cognitiva nos enseña que la fatiga distorsiona el juicio. Cuando estás cansado, es más probable que elijas la opción familiar, que evites el conflicto o que postergues la decisión. Esto no es pereza; es biología: el cerebro conserva energía cuando se agota.

 

Un líder que decide con intención sabe cuándo pausar, recopilar datos o reprogramar una decisión para un mejor momento.

 

Decidir desde la claridad —no desde la urgencia ni desde el agotamiento— es una habilidad que cada vez más se reconoce como fundamental en entornos complejos.

 

5) ¿Qué mensaje envía esta decisión al equipo?

 

Cada decisión comunica algo —incluso cuando no se verbaliza.

 

En modelos de liderazgo anteriores, se esperaba que las decisiones hablaran por sí solas. Hoy sabemos que la comunicación y el propósito son parte integral de la decisión. Tomar una decisión sin explicar el contexto puede generar confusión, resistencia o desconfianza.

 

Antes de decidir, vale la pena pensar: ¿Qué cultura estamos reforzando con esta elección? ¿Muestra coherencia con los valores y prioridades que queremos consolidar?

 

¿Qué significa esto en la práctica?

 

Liderar en 2026 no es mandar más fuerte. Es diseñar contextos en los que se decide con criterio, energía y alineación.

 

Por eso, este momento —a finales de enero, cuando la energía del año aún está fresca— es perfecto para decir #ProponteUnComienzo: en el que decides con intención sin prisa y en el que se protege lo que realmente importa.

 

Decidir no es solo elegir entre A o B. Es gestionar tu atención, tu equipo y tu impacto.

 

EUDE: formar líderes que saben tomar decisiones

 

En EUDE trabajamos precisamente esta capacidad en nuestros másteres, porque liderar hoy no va solo de conocimientos técnicos, sino de criterio, claridad y toma de decisiones en contextos reales de presión, cambio e incertidumbre.

 

No se trata de tomar menos decisiones. Se trata de tomar mejores decisiones.

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